Reconstruir lo blando

Reconstruir lo blando es una instalación de diferentes objetos y piezas de cerámica que se mueven entre lo óseo, lo ergonómico y lo médico-arqueológico. Una poética de lo frágil y lo inestable sobre mutaciones físicas y afectivas en la que se contrapone y conecta lo blando, lo duro y lo flexible: estructuras físicas y tecnologías que amplían la capacidad flexible de la carne y corazas que protegen y esconden la emoción.

Estos tres conceptos (lo blando, lo duro y lo flexible) sirven en este proyecto como punto de partida para pensar alrededor de algunos de los cambios que acontecen en la estructura productiva y cómo estos se ven reflejados en los cuerpos. Lo flexible y lo blando comparten la facultad de ser adaptables a sus entornos, así como la resistencia a la presión externa. Sin embargo, su capacidad de recuperación es diferente. Mientras que la flexibilidad implica la capacidad para ceder y recuperar la forma original rápidamente, lo blando requiere de un tiempo más prolongado. Pensar desde lo blando, por tanto, es dejar de lado también esa recuperación rápida, es situarse en la ruptura.

En este sentido, podríamos imaginar cómo mientras nuestros cuerpos estaban inmersos en el proceso indefinido de cambio y adaptabilidad propio de sus entornos hiperactivos, en un intento de adaptarse a los ritmos neoliberales, su capacidad flexible empezó a ceder y romperse. Una ruptura por hiperflexibilidad y una fragmentación por multitasking con las que la carne (lo blando) y la emoción (lo blandito) se adaptasen a un presente marcado por la precariedad, la inestabilidad y el corto plazo. Tras ver las primeras fracturas, el cuerpo, ya mostrando su fragilidad, empezó a intentar sostenerse por toda una serie de exoesqueletos que le permitiesen  continuar siguiendo el ritmo.